Este es un pequeño relato que tenia pendiente, en el que he querido cambiar mi estilo un poco. Siempre he tocado situaciones con un trasfondo humorístico o bien épico, pero esta vez toca algo más lúgubre.
Es un minirelato de ¿miedo?, bueno intento transmitir el agobio del protagonista aunque no se si lo consigo puesto que es la primera vez que toco este género, y aunque mi imaginación tenia clara las situaciones e imágenes, es complicado transmitir las sensaciones. A su vez también es mi primer intento en meter diálogos, cosa que me resulta un poco difícil.
Y ya no me enrollo más, aquí tenéis el tocho (para leerlo completo dadle a “LEER MAS”).
Miedo, dolor, desorientación. Eso fue lo primero que sentí al despertar.
Me costó abrir los ojos, pero más aun conseguir enfocar la mirada hasta que pude observar lo que me rodeaba… me encontraba tirado en un lugar decadente, lúgubre, derruido. Todo a mi alrededor eran cascotes, pilares caídos, paredes y techos que parecían mantener un delicado equilibrio para no desplomarse.
Una punzada de dolor recorrió mi cabeza, me pasé la mano temerosamente cuando noté algo reseco y pegado al pelo. Era sangre, mi propia sangre, tenía una brecha en la cabeza.
No se cuanto tiempo llevaba ahí tirado, y no recuerdo que hacia aquí. Oigo pasos.
Se acerca hacia mi corriendo una figura de pequeña estatura, una niña tal vez.
-¡No te muevas! – Me dice intentando no levantar la voz demasiado.
Algo en ella me inquieta, la observo y entiendo el que, no es humana sino un metaloid. Antes ni siquiera de poder reaccionar, me sujeta y me susurra al oido.
-Mantente callado, quieto y hazte el inconsciente, ¡rápido! Y Ella te dejará en paz el tiempo suficiente para que vivas.
Súbitamente gira su cabeza para escuchar algo y la máscara que conforma su cara se tiñe de preocupación. Oigo un estruendo y algo correr. Instintivamente sigo los consejos de la metaloid y me hago el muerto intentando mantener una pose que me permita algo de visión.
Lo que sea que viene corriendo se aproxima y la niña se aparta a un lado a la espera de su llegada.
Veo una figura parar de repente frente a mi. Es más grande, y tiene la forma esbelta de una joven de estatura media con un vestido gris hecho jirones y el largo pelo oscuro cayéndole sobre la cara.
En los desgarros de su ropa puedo ver su piel incompleta, que ya no cubre por completo su identidad y se nota claramente el contraste con el duracero de su cuerpo, es otra metaloid. Pero tiene algo diferente, es su cara tras el pelo. Tiene un semblante burlesco y unos ojos de un rojo tan intenso como el fuego.
El miedo y la desorientación dejaron paso a sentimientos más profundos, el terror y la desesperación.
Mientras permanezco quieto las imágenes van llegando a mi mente. Pertenezco al CICEM (Cuerpo de Investigación, Control y Eliminación de Metaloids), nuestra función es ir allí donde uno de estos seres artificiales se descontrole, darle caza si sigue vivo y estudiar las circunstancias del suceso.
No son muchas los casos en los que un metaloid se vuelve loco, pero cuando esto ocurre suele tener consecuencias de grandes dimensiones. Y ahora recuerdo, nos habían asignado una misión, decían que una nave de transporte de material se había estrellado en un núcleo urbano de una ciudad marginal, teníamos que investigar las circunstancias por una supuesta conexión con un ente descontrolado, pero algo ocurrió que no recuerdo. Y ahora tenia al objetivo ante mi.
- Vaya, parece que este despojo sigue vivo… – Dice de pie mientras me observa. –
- Sí, pero se encuentra inconsciente, no he logrado despertarlo – Dice la niña.
- Mierda, estando en ese estado no puedo divertirme… – Acerca su cara a mi y puedo ver desgarrones como de arañazos en la piel de su cara desencajada- Tendré que esperar. Vigílalo, voy a buscar mas diversión potencial. ¡ Y que no se mueva de aquí!
- Vale – Dice preocupada la pequeña metaloid.Oigo como se aleja lo mismo que vino, corriendo a toda velocidad provocando el caos y pequeños derrumbes por donde iba pasando. La niña la mira alejarse y no es hasta un rato después cuando se acerca a mi.
- Ya puedes moverte, con cuidado intenta levantarte. – dice
Seguí su consejo, lentamente me incorporé y desentumecí las articulaciones. Al menos no tenia nada roto.
- ¿Porqué me ayudas? – le pregunto – Se que eres uno de ellos, aunque estas bien, pero sabes que si ella te ve ayudándome te eliminará.
- Está en mi programación, soy así porque así me han modificado. Pero no pierdas más el tiempo, ella se ha marchado a buscar más victimas, se que ha inspeccionado vuestra nave porque la ví, pero no la ha destrozado, si te quedas aquí morirás. ¡Corre! ¡ Huye!Me vinieron a la mente escenas del incidente en Vimmun, donde otro metaloid desbocado eliminó a parte de la población y al primer equipo del CICEM que enviaron. El objetivo se cebó especialmente con estos últimos, torturando lentamente a los pocos supervivientes que quedaron sumiéndolos en una lenta y profunda agonía hasta que finalmente perecieron.
El pánico hizo que corriera en dirección hacia la nave sin mirar atrás, a sabiendas de que realmente me iba la vida en ello.


