Pues sí amigos mios, estoy a dieta… los kilos de más acumulados a lo largo de estos ultimos meses, navidades, semana santa, comidas con unos, con otros, salidas de fiesta y demás, empiezan a pesar. Así que ya no es una cuestion de operación triquini, sino de salud.
Ni corto ni perezoso hace más de dos semanas que me puse a ello, pero ay amigo, no conté con nuestra archienemiga la primavera. Es esa época del año en que los alergicos (y sobretodo los asmáticos) las pasamos canutas y vivimos con un dopaje que si nos pillan en el tour de francia reventamos las mediciones.
Claro, al estar el cuerpo todo el dia alerta y en constante “lucha” contra los pólenes existe un desgaste que no se ve. Te notas más cansado no solo por las malas noches, sino por las toses, estornudos, respiras peor… Y esto tiene consecuencia directa en dos facetas de la vida: los estudios, que no hay quien se concentre con tanto estornudo, asma o similares; y el hambre, que se pone uno más famélico que kirby naufragando en el oceano.
Lo primero tiene facil solución, estudias como puedes y suspendes con dignidad. Pero el hambre estando a dieta es otra cosa, hay que seguir el estricto regimen dictado por el nutricionista, pero me da que no tiene en cuenta la primavera, lo que resulta en tener ganas de pegarle hasta un bocado a la pantalla.
Estas todo el dia pensando en comida y curiosamente no te llama la atención la que más engorda como pueden ser pastas, arroces, empanados o rebozados. Sino que el cuerpo te pide cosas como manzanas (que no me gustan y llevo comidas unas pocas), naranjas, huevos, fiambre, ensaladas con tomate y atún… hasta ahí pensareis ¿eso entra dentro de la dieta no? sí, ¡pero no en las cantidades en las que me las comeria!… ¡¡¡Santa Paciencia!!!
Ah! No es la primera vez ni mucho menos que me pongo a dieta, así que autocontrol para comer tengo un rato, pero es que en primavera me mata!!!
¿A vosotros también os pica mas el gusanillo en esta época? ¿O es cosa mia y de mis anticuerpos?